Navegando sin rumbo

No sé si sea una crisis de la edad o simplemente me perdí, pero cuando tenía claro el rumbo de mi embarcación, de un día para otro decidí detenerme, ya no reconocía la ruta, no sabía si ir por la derecha o por la izquierda, sólo tenía claro que no iba a regresar, jamás poner marcha de regreso, siempre mirando hacia el frente. Pero en esta vida tan llena de decisiones, era mi turno de elegir, ambos lados me llevarían a distintos lugares desconocidos. ¿Pero hacía dónde debía girar el timón? Esa era la pregunta que me había paralizado, la embarcación sólo flotaba hacia el frente, dejándose llevar por la marea.

Desde que inicié esta travesía tenía en claro que giraría hacia la derecha, pero después me contaron cosas que podría encontrar del lado izquierdo y me entusiasmó la idea de probar algo nuevo. Así que giré, pero tampoco quería olvidarme del lado contrario, mi primera idea y por la que comencé a navegar, por lo que decidí buscar algún punto en el que ambos se conectaran, pero con el pasar de los días no encontraba esa unión. Los tripulantes de la nave me recordaron lo mucho que me apasionaba disfrutar de lo que había del lado derecho y mencionaban aspectos negativos del izquierdo, lo que comenzó a hacer merma en mi mente. Después de navegar y navegar me detuve, sin saber hacia dónde ir. Llegué a un punto en el que me di cuenta que debía tomar una decisión, en este momento era imposible llegar a ambos lugares.

Después de pensar bien las cosas descubrí que ambos lugares eran dos islas separadas, las cuales podía visitar por separado pero no podía estar en el mismo lugar al mismo tiempo, así que debía tomar una decisión. Ya había hecho muchos cambios para que mi plan de llegar a la isla izquierda sin perderme lo que había de otro lado funcionara, pero era imposible. Aunque me interese lo que hay de un lado, decidí solamente enfocarme en el lugar por el que había iniciado la travesía, ya que si me perdía y no encontraba el rumbo de nueva cuenta, podría quedarme sin conocer ninguno de los dos lugares. Con mucha duda aún en mi mente y pensando en que quizá sí podría combinar ambas, giré el timón hacia la derecha y retomé el rumbo, ahora sólo espero que haya sido la decisión correcto, de lo contrario tendré que aprender a vivir con las consecuencias de mis decisiones.

No, no soy un marinero, soy un simple empleado de una compañía que vende algunos productos de uso rudo como plotter de corte, lijadoras, sierras, entre muchos otros. Tengo ganas de crecer el mundo que estoy y terminar algunos proyectos que tengo en mente, pero no he hecho ni uno ni otro y en mi cabeza apareció la idea de cambiar de rama, pero ese lado izquierdo era arriesgar mi futuro. Espero que esta analogía te funcione como brújula o para que sepas que no eres el único que pasa problemas existenciales.

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