El tiempo no perdona

Si hay un verdugo que tiene la última palabra y nos hace pagar todas y cada una de nuestras decisiones es el tiempo. No perdona y puede llegar a ser muy cruel. Pero es sabio y sabe lo que hace, aunque la mayoría de las ocasiones desconocemos el porqué de sus decisiones. Otras veces lo maldecimos, pero no tenemos otra opción que aceptar su elección.

Como doctor en un laboratorio médico de referencia he conocido una gran cantidad de pacientes, con muchos de ellos he podido platicar y se han abierto para contarme un poco de sus vidas. Algunos lamentan no haber tenido una mejor alimentación o dejado de fumar, pues creían que era muy difícil que a ellos les pasara algo, pero con el tiempo adquirieron cáncer o diabetes, producto de sus acciones a lo largo de los años. Pero hay otras que cuestionan a Dios y al destino sobre su enfermedad, pues han llevado una vida saludable y constantemente se están checando con el médico, pero de un día para otro desarrollan una enfermedad que los lleva al borde de la muerte. Aquí es cuándo nos preguntamos: ¿Por qué? Si todo lo hizo bien, por qué le dio esa enfermedad. Así de complicado es el cuerpo del ser humano.

Pero no sólo en salud somos testigos de lo que es capaz de hacernos el tiempo. En el amor es muy común utilizarlo como escudo, decir que el tiempo lo cura todo, pero otras veces le gusta jugar con tus sentimientos y cuando menos te lo esperes, cuando por fin hayas superado a ese hombre o mujer, el tiempo y la distancia serán cómplices para un reencuentro que te removerá las entrañas, te hará dudar de tu actual situación romántica y podría renacer en ti una pequeña esperanza de recuperarlo o recuperarla. Pero si en lugar de pensar que es una mala jugada del destino, imaginamos que es una prueba para conocer la verdad. Para que admitamos si en verdad ya los superamos o aún tenemos sentimientos por ellos. Es la forma en la que el tiempo nos da a conocer lo que hay en nuestra mente.

¿Por qué digo que el tiempo es verdugo? Porque conforme avanzan las horas, los días, los meses y los años vamos dirigiéndonos todos al mismo lugar, a la muerte. Desconozco qué hay después del fin de nuestra existencia, por eso lo veo como algo malo, todo dependerá de cómo hayamos obrado en este mundo. Reitero, nuestras acciones y decisiones son vitales para sentirnos plenos o insatisfechos cuando llegue nuestra hora de partir. El tiempo ya pasó y juzgará cada una de nuestras acciones y en el lecho de muerte sabremos si logramos lo que queríamos o simplemente dejamos pasar cada una de nuestras oportunidades.

No sabemos cuándo nos tocará pagar las deudas, así que vive al máximo, lucha por tus sueños y haz que cada día cuente, porque llegará el momento en el que ya no hay marcha atrás y lo que no hiciste se quedará como una deuda en este plano terrenal.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *